se um pinguinho de tinta cai num pedacinho azul do papel, num instante imagino uma linda gaivota a voar no céu
A veces pienso que tengo una relación instintiva con mis canciones. Se me pegaron a la piel sólo por el gusto que me produce oírlas. Aquarela la acabo de oír de casualidad y la carne se me pone de gallina como la primera vez que la escuché.Ahora de viejo y que entiendo lo que me dice Toquinho me estremece más cuando tengo ante mí una letra soberbia.
Esta canción pertenece al catálogo de canciones y galletas Museo que mi mamá dejaba en el velador para que no llorase al despertar de la siesta y cuando era así de niño, me emocionaba de oirla porque me transmitía la misma paz que siento hoy al oírla.
E o futuro é uma astronave que tentamos pilotar não tem tempo nem piedade nem tem hora de chegar sem pedir licença muda nossa vida e depois convida a rir ou chorar
Puta que es cierto eso. Siempre estamos de manejar bien en el sentido que cada uno quiera darle a la astronave, con los resultados que vengan de la poca experiencia y del aprender del ensayo error. Y pienso en el futuro que me estoy dibujando y me dan mariposas en la guata y un par de lagrimones de emoción por culpa del vaivén. Espero que me siga convidando a reír, pues de momento no me arrepiento nada de los últimos acontecimientos. Al contrario la espectativa y la confianza es mi timón.
Vi esto en Youtube y lo encontré increíble, como iniciativa y por el resultado, así que comparto:
Es 1985, tengo 3 años, duermo siesta como casi todos los niños a esa edad, pero tengo un problema, despierto y al verme sorprendido de haberme dormido y no haber nadie alrededor me pongo a llorar. El llanto dura hasta que aparece mi mamá a consolarme y hacerme entender que no estaba solo.
Luego encontraría la formula para que no llorase. La radio (sí, la radio una vez más) puesta a volumen muy bajo, al lado de la cama y un paquete de galletas Museo sobre la almohada que usaba. Cuando despertaba no escuchaba el atroz silencio que hasta el día de hoy me inquieta a ratos (el temor es de siempre) que me hacía llorar y comía galletas escuchando música.
Una de las que pasó a mi memoria imborrable fue "the winner takes it all" y la semana pasada salió al tarareo habitual a propósito de amigos que me hicieron volver a escuchar Abba. Porque escucho Abba, a veces, pero los escucho, porque un puñado de momentos míos comienzan a flotar cada vez que una como éstas sale de mi parlante.
on your request, I compile a list of my top five resolutions for this year
Quería postear mis discos 2oo8 para que no se me olviden y para que sirvan de sugerencia para alguno que quiera teorizar sobre mi extraña manía por el random mental musical. No hay orden ni clasificación. Los números son meramente referenciales y cuentan buenos, malos y decepciones.
1.- Albert Hammond JR. - Como te Llama: Se pasó, como es posible que haya sido parte de los Strokes con la habilidad que tiene, Casablancas sigue haciéndote el shuper, Hammond se queda con el rock.
2.- The Last Shadow Puppets - The Age Of The Understatement: Parece que los proyectos paralelos les están ganando a las bandas principales. Rock sencillo, altamente épico y evocativo muy bien tocado.
3.- Alphabeat - This is Alphabeat: Si tuviera mi sitcom me gustaría que comenzara con una canción como "10.000 Nights", pura felicidad.
4.- Beck - Modern Guilt: Ya hace lo que quiere y lo que haga le sale bien, soy su groupie o algo así, pero es que se pasa.
5.- Bloc Party - Intimacy: Luego del bodrio del disco anterior que ni recuerdo su nombre, este viene a salvarla un poco, sincopado, medio electro, entretenido. 6.- Los Campesinos - Hold On Now, Youngster: Si te gusta Arcade Fire no los echaste de menos gracias a este disco, claro que es más esquizofrénico. Muy bueno en todos los casos. 7.- Cansei de Ser Sexy - Donkey: Mucha espectativa y no pasó nada, una porquería de disco con 2 canciones salvables. A ver si al tercero, si no, adios.
8.- Chico Trujillo - Plato Unico Bailable: Si no fuera por ellos, nadie estaría preguntando hoy por los Wawanco o la Orquesta Huambaly, alguien que le prenda velas al Macha. 9.- Crystal Castles - Crystal Castles: Simpático, no la quintaesencia de nada, pero simpático, me hizo reconsiderar a toda la manga de imbéciles que viven pegados en los 8 bits como si fuera la gran música. 10.- Duobit - Mis Amigos: el mejor debut chileno del año pasado, así no más 11.- The Faint - Fasciinatiion: Ya no echo de menos a Fischerspooner.
12.- The Fratellis - Here we Stand: uff, al menos se sacan el estigma del OHW y se nota que tienen pasta para prender cualquier concierto. Fratellis es de verdad, no como el montón de bandas de principios de los tutausan de las que hoy nadie se acuerda. ¿Libertines? 13.- The Hellacopters - Head Off: me apena su disolución, cada día eran más secos, rockanroll de verdad, de road movie, creo que Andersson volvió a hacer death metal. 14.- Hercules and Love Affair - Idem: bien rosa el disco. Interesante pero no fácil, creo que medio sobrevalorado. 15.- Justice - Planisphere: pasó sin pena ni gloria pero a mi me gustó , y harto
16.-The Killers - Day and Age: el peor disco 2008, ¿dónde están las guitarras?, mamonas las letras, se podía más por si preguntaban y lo peor, carente de emoción, mucho paisaje cero contundencia, pura decepción. 17.- Manuel Garcia - Tempera: el mejor disco chileno del año 2008, así no más 18.- Metallica - Death Magnetic: cuando lo escuché quedé helado, pensé que me habían cambiado la banda pero eran ellos, los mismos de hace 20 años con botox en la guitarra. Estupendo regreso, del más inesperado. Aunque aún lejos de los mejores días. 19.- MGMT - Oracular Spectacular: Si David Bowie se hubiera quedado pegado en Ziggy Stardust habría sacado un discazo como este. Mi disco del año, perfecto. 20.- Of Montreal - Skeletal Lamping: Hermético y difícil de digerir, pero material genuinamente Of Montreal, una de las bandas que debiera trascender a la década. 21.- Opeth - Watershed: Muy técnico y carente un poco de la emoción de los primeros trabajo, pero aún así es monumental, inmenso por donde se lo mire, black/death metal de primera. 22.- Portishead - Third: el disco que más me costó escuchar, que más susto me dió de noche y que aún me tiene esperando que los confirmen con Radiohead aunque no tengo fe. 23.- Primal Scream - Beautiful Future: Uhmmm me gusta pero no me mata, tiene canciones grandiosas y otras que sobran. Apuesto a que para el próximo definen en todo caso.
24.- REM - Accelerate: sin ser fan de REM me aluciné este disco sencillamente por la capacidad de hacer cosas con una guitarra en cuanto a feeling y hacerte mover de un lado a otro. El mejor disco de REM dicen muchos, también lo creo.
25.- The Raconteurs - Consolers of the Lonely: pasó calladito, pero es un tremendo disco de puro rock, más optimista que el anterior y también más consistente en sonido.
26.- Radiohead - In rainbows disc II: nada que decir. Excelente complemento.
27.- Ray LaMontagne - Gossip in the Grain: Una voz ideal para modo acurrucado playa con lluvia siempre bien acompañado, mientras le susurra "You are the best thing".
28.- Scarlett Johansson - Anywhere I Lay My Head: trató de destruir un clásico de Ramones, no canta, berrea, como para que quién se la tire le diga que se quede callada. ¿Muy machista? Me da igual, que actpue que tampoco lo hace tan bien. LA cara bonita de la década.
29.- Sigur Ros - Með Suð í Eyrum Við Spilum Endalaust: UFF esto es palabras mayores, uno de los mejores para mi también, para engrosar una discografía perfecta. 30.- Supergrass - Diamond Hoo ha: Soy groupie, así que cualquier cosa que diga será más subjetiva que las del resto. Pero no es mejor que Supergrass el disco ni que Life in Other Planets, pero definitivamente más feliz que el imprescindible Road to Rouen. 31.- The Ting tings - We started nothing: o sea, ¿vamos a bailar?
32.- Juno - OST: De culto sólo porque la compuso la chica de los Moldy Peaches. Y eso sin contar a Sonic Youth por ejemplo.
33.- Johnny Greenwood - There Will be Blood OST: No sólo de Radiohead vive el hombre. Banda incidental de cabecera para cualquiera que guste de melodías superpuestas, quiebres inesperados, cambios de volumen dramáticamente reminiscentes a la película en un envoltorio que se dice música docta.
34.- Satyricon - The Age of Nero: También soy groupie, así que aunque digan que es muy lento, que no hay reverb clásico del black metal, que es monótono, a mi me gustó, porque en realidad desde rebel Extravaganza creo que es una de las más interesantes metamorfosis del metal.
35.- Moonspell - Night Eternal: Gutural, negro, satánico como Moonspell, pero no me cuajó del todo. Bueno, pero no el mejor.
36.- Peter Bjorn & John - Seaside Rock: Cuando uno espera la continuación natural de Writter's Block aparece eso y me dejó patidifuso, sin habla y sorprendidamente feliz.
37.- Enslaved - Vertebrae: ¿quién dijo que en el black metal no había progresión alguna? Este grupo está en otro planeta. Y no hay que ser metalero para darse cuenta de su tamaño.
Son los discos significativos, de los que esperé algo y me decepcioné, de los que no esperé nada y me dejaron bruto.
my year in lists stomping on your fingers as you're clinging on to the abyss so put on every winter coat that you've owned since '98 and every midnight sees the countdown to another awful day
1998. la radio representa un hito diario importantísimo en mi vida. Simplemente no concibo no prenderla y escuchar alguna canción de mi gusto a discreción del controlador de la emisora que sintonice. O algun dato, noticia, comentario o lo que sea. Recuerdo la felicidad con la que recibí la noticia de que habría una radio dedicada exclusivamente al rock más contemporáneo. Radio Futuro estaba ok, pero no tocaban quizas todo eso que deseaba escuchar.
Eso fue radio Concierto, la del slogan de “rock y guitarras” que duró algo así como un año y medio entre ‘98 y ’99. Igual la cosa partió medio desesperada. Si alguien recuerda el "Desembarco de los Ángeles" de Warknen, un concepto incomprendido y personalmente muy latero, eran indicios de que en realidad la marca estaba cuesta abajo y cualquier resstructuración era bienvenida si de recuperar audiencia se trataba.
Concierto en general siempre ha sido una buena emisora. Con cierto acento vanguardista a la hora de tocar música que le ha dado un estatus sobre las demás. Pero no andemos con cosas, Rockandpop se la comió y Concierto pasó a ser una alternativa para cuando no había nada mejor en el dial (y harto poco que había hace 15 años atrás).
En la época de rock y guitarras también nacieron cosas como radio Corazón y en general se dio el vamos a una segmentación definitiva del dial de acuerdo a estratos socioeconómicos y estilos musicales sobretodo (la forma en que se notaba esa segmentación, porque claro es que parte de la base del vil dinero cualquier definición). La especialización trajo consigo una mayor variedad y en ’98 me fue refrescante oír música que no esperaba jamás en radio más allá del programa especial de las 12 de la noche.
Hoy en la mañana desperté con una melodía sonando en mi cabeza y recordando de donde provenía, volví 9 años atrás a esta época en la que aún estaba en el colegio y lo que sonaba en mi personal stereo todo el tiempo era Concierto, esa Concierto. Donde tocaban My Bloody Valentine a las 11 am, y luego programaban a Fear Factory, Opeth (que viene a Chile OMFG!) y tal vez algo de Pixies o Screamin’ Trees para seguir con Mistfit, Amorphis, Weezer, Clawfinger y Cardigans, Red Hot, Beatles, Clapton, Ramones y Nirvana. La época dorada de Sugar Ray antes de que se volvieran unos playeros fomes y mi favorita de siempre “Mean Machine” me reventaba los oídos, pues la usaban para cuanta publicidad, base radial o que se yo existiera y amaba escucharla en cualquier parte.
Cuando sabían que todo iba a terminar, hicieron un programa especial, o ni tan especial pues fue bastante improvisado en el cual solicitaban a la audiencia pedir aquellas canciones que les parecían significativas de aquel periodo. Yo aun recuerdo varias, algunas buenísimas. De bandas que conocí ahí o que aparecieron en esos años antes que en ninguna otra parte. Placebo, QOTSA, Spiritual Beggars, Monster Magnet, Hellacopters, Kyuss, Entombed. Pure morning, Mexicola, Fatso Forgotso, The biggest & the Best, etc. Con respecto a la melodía que menciona el título de este plañido melancólico, me quede en ’98 con todas las ansias de ver a Anthrax en vivo junto a Slayer y es que tengo mi florecita rockera bien regada e Inside Out es una gran canción de rock. Una melodía apacible que da paso a unas guitarras machacantes imposibles de no seguir y un frontman demasiado digno que tiene la mala suerte de llamarse George Bush. Canciones para levantar la moral, el ánimo, perfectas para energizar una mañana y salir como hiperactivado. Aunque lo años pasen y lo que hoy me produzca similar efecto sean otros sonidos.
Las guitarras se acabaron y aunque la marca haya sido resucitada hace algunos años en concierto (que siguió la línea más digna de las radios que oigo en fm, esa desprejuiciada y antojadiza, hasta que comenzaron a mirar los '80) mis últimos años de escolar tienen una banda sonora definida. Y si bien podría acordarme de miles de letras que me abrieron las orejas y la mirada, de cientos de canciones que ahora suenan desde ese parlante que cada uno tiene y se esconde tras los árboles y edificios, hoy amanecí con esta y aunque cantar Goddamn no where place to be, dying deep inside of me, always standing on the inside looking out parece más una canción dedicada a una úlcera, o si prefieres puedes verla como un manifiesto antiestrés, sigue siendo mía, como cada historia de la que se me antoje hablar.
Joseph H. llegó a mi curso cuando íbamos en quinto año básico. Fue el año de la oleada decían los profesores. Llegaron como 7 u 8 compañeros nuevos en un curso que no superaba los 30. Y a Joseph lo asignaron conmigo. Era nieto de un alemán inmigrante si mal no recuerdo. Y su padre tenía una imprenta. Ellos eran idénticos. Joseph amaba a su padre. A su madre no le profesaba el mismo cariño. Tal vez por las actitudes de cada uno. El vivía relativamente cerca de mi casa y comenzamos a hacernos amigos porque sí. El siempre me pedía que fuera a su casa, pues su mamá no lo dejaba salir por las tardes, auque sí recibir visitas. La razón: tenía un hermano pequeño idéntico, con problemas de hiperactividad que para una persona es un agote. Por donde pasara ese engendrito arrasaba con todo.
Su casa era un palacio de diversión. Jugábamos nintendo y atari, veíamos tv, tomábamos cocacola hasta que podría vomitar negro, tenía mil cachureos pertenecientes a su familia que en otros tiempos conoció cierta relevancia social y lo mejor, la imprenta de su padre. O sea, la micro imprenta. Porque la de verdad estaba en algún lugar de santiago que desconocía. La micro imprenta era de aquellas a las que le encajas los caracteres, los untas con tinta y luego das vuelta la manecilla mientras las hojas van pasando del blanco al texto impreso que desearas.
En su casa vimos Supercampeones completo. A mi no me gustaban, lo encontraba tontos en principio, pero él me convenció de que era una gran serie y nació el comentario (que luego con lo años me di cuenta que era la eterna pregunta con respecto a ellos) de cuanto cresta medía esa interminable cancha que recorrían de lado a lado cada 3 capítulos.
Su madre no me tenía mucha estima. De hecho me miraba con cara de “otra vez tú”. La mía en cambio era acogedora con él y le molestaba tanta aprensión. Nosotros éramos de andar abrazados por la calle. Malos para la pelota pero buenos para hablar de planetas, fantasías estelares y teorías de 2 mundos de diez años de amplitud.
Recuerdo que yo comenzaba a tomarle gusto a las canciones y venía conociendo a nirvana. Ya me sabía las canciones de Nevermindy le decía a cada rato lo buenas que eran.El me pasó un casette y me dijo que me fuera a mi casa y lo escuchara. Que volviera al día siguiente a conversar.Así conocí a Jean Michel Jarré.
Me habló de que componía ebrio, lleno de sintetizadores, cosa algo novedosa en su época y que para mi fue ciertamente impresionante en ese momento, claro que luego aprendí acerca de los efectos de la heroína, el LSD, el peyote, los cócteles de pastillas y champagne y supe que sencillamente ebrio era demasiado fome componer música.
Sin embargo más que ebrio parecía un esquizofrénico para mí. Asimilaba sus poses a los movimientos de cuello que hacía mi amigo a ratos. A esa impulsividad que luego se volvía calma y el hipnotismo de su música era algo que me inquietaba de sobremanera.
Luego de un tiempo algo pasó. No recuerdo que, pero por mi sensación de culpa al recordarlo creo que debió ser de mi responsabilidad. O tal vez no porque es verdad que no recuerdo. Dejamos de hablarnos, cambiamos de compañeros de puesto y nos comenzamos a tratar con pesadez. Los últimos 2 años fueron así. Agrios. Hasta que terminó ese colegio. En la ceremonia de egreso llorando nos abrazamos y me preguntó que diablos había pasado y que pesar de todo guardaba el mejor recuerdo de mi. Tal vez el mismo que el mío. Ese del primer amigo que ya no es sólo tu compañero de juegos y todas las niñerías que aún ejercitas a esa edad, sino que además es tu primer confidente.
Y veo a Jarré en una sesión del planetario y supongo que me lo podría topar por ahí.Ejercicio molesto ese de ver que tan bifurcadas quedaron las vidas luego de ciertos tramos comunes.Y ni siquiera me gusta el borracho ese.
No tengo palabras para este disco. Hermoso e imprescindible. Antony es una de las mejores voces que salieron en los 2000. La canción es One Dove, el disco, The Crying Light.